lunes, 23 de junio de 2014

¡No te olvides disfrutar de tus hijos este verano!: 5 Claves para hacerlo posible.

Ya han empezado las vacaciones y de nuevo nos encontramos con nuestros hijos en casa y mucho tiempo y convivencia disponible para todos. A veces nos cuesta gestionar ese cambio en un momento en el que la principal necesidad es descansar y cargar pilas para el nuevo curso. Es un tiempo escaso e intenso al que debemos sacarle el mayor beneficio posible.

Te recomendamos estos sencillos pasos para que el verano tenga otro color:

1) Asamblea familiar de necesidades y sentimientos: Muchas veces damos por supuesto que los niños tienen que obedecer o hacer ciertas cosas por el hecho de ser  menores y estar a nuestro cargo, dándoles un escaso o nulo papel en las decisiones que organizan lo cotidiano. Una asamblea familiar es un magnífico recurso para darles la oportunidad de participar activamente en ello. Es importante recoger en dicha asamblea cuales son las necesidades que unos y otros tenemos y como nos sentimos cuando no son atendidas:

- Nosotros queremos descansar: Pasear, dormir más,  leer un libro sin ser interrumpido mil veces y no perder los nervios por tener que estar a cargo de un orden y limpieza que debe estar en manos de todos. Debemos transmitirles que los límites que les ponemos de horarios, orden y demás, no son un capricho sino que los necesitamos para sentir que los cuidamos y así sentirnos bien como padres.

Ellos jugar, correr, ¿y? ¿Cuantas cosas necesitan ellos que no conocemos? ¿Cuales son y como se sienten cuando no son atendidas? Muéstrate abierto y curioso a sus demandas. Se generoso y házselo saber.

La casa y el entorno también tienen unas necesidades que deben ser atendidas para que todos estemos a gusto. Queremos hacer a los niños responsables pero solo ponemos énfasis en sus estudios. Las tareas domesticas sencillas, que cada niño puede desempeñar en función de su edad, son una magnifica oportunidad para que éste aprenda esta responsabilidad, pues recoge inmediatamente el beneficio de su trabajo, algo realmente gratificante si sabemos valorárselo.

Una vez que hemos hecho "visibles" todas las necesidades que nos llevan a sentirnos mejor, vamos pactando poco a poco cuando y como van a ser atendidas, buscando el compromiso firme cada uno de los que la forman. Es decisivo que nosotros seamos los primeros en ser firmes cumplidores de nuestros acuerdos, si no ellos ya nunca le darán valor a la asamblea y habremos perdido su enorme valor.
¡Ah! No te olvides de nombrar a uno de tus hijos moderador de dicha asamblea. Tan poderoso cargo debe ser rotatorio para que todos se entrenen en ser justos y moderados, asignando turnos de palabra y poniendo calma cuando las energías se alteran un poco. Haz tantas asambleas como sea necesario para hacer los ajustes que vayan surgiendo.

2) Un tiempo sin deberes: Los niños tienen agendas apretadas de mil actividades y largas horas de deberes durante el año. Si los padres no nos llevamos trabajo a nuestras vacaciones, ¿por qué llenamos su descanso de cuadernillos de tareas? Déjales que vuelvan a colegio con "hambre" de aprender y hacer. También para nosotros es una regalo liberarnos de ese rutinario control, con la tensión que genera para toda la familia. Redúcelos al máximo.

3) Conexión por delante de educación: Puede que esto te sorprenda de entrada y te preguntes ¿Qué hay más importante como padre que educar? Tu mismo vas a responderlo. Seguro que en tu trabajo haces las cosas de buen grado si la persona que te las pide te conoce, sabe como eres, te atiende y motiva para que saques lo mejor de ti y te lleva a conectar con la tarea, no desde la imposición sino desde el valor. Con nuestros hijos pasa lo mismo. Educarles será mucho más fácil si estamos conectados con su forma de ser, necesidades, emociones, lo que les pesa, les inquieta, les duele, les asusta, etc. Si estás dispuesto a ver al ser humano que tienes delante, más allá de las expectativas que tienes de él como padre; si primas el descubrir quien es, en lugar de lo que tu quieres que llegue a ser, será mucho más fácil recorrer el camino juntos.

4) Confía: Vivimos inquietos en la incertidumbre de si nuestros hijos llegarán a responder a todas las demandas que la sociedad pide hoy en día, que cada vez son más. Confía en que tu hijo tiene en cada momento de su vida todos los recursos necesarios para salir adelante. Así no los haremos inválidos a base de seguir su pasos milimétricamente y disfrutaremos más de acompañarlos en este viaje.

5) Disfruta: La palabra disfrutar viene de dis (sin) fruto (beneficio, consecuencia, recompensa, etc), es decir, hacer cosas por el placer de hacerlas, sin que haya un beneficio o recompensa externa por ello. Nos pasamos el año buscando la productividad y rentabilidad de todo lo que hacemos. Las vacaciones son más que nunca una bonita oportunidad para hacer cosas improductivas y conectadas únicamente con la alegría de hacerlas. Los niños son grandes maestros en esto.

Quédate con esta cita de Doménico Cieri :

"Ser conscientes de la vida mientras se vive, alcanzar a vislumbrar su implacable grandeza, disfrutar del tiempo y las personas que lo habitan, celebrar la vida y el sueño de vivir, ése es su arte."

Que este sea tu objetivo este verano.


http://youtu.be/BD8th2fMzlU

Marina Escalona

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