viernes, 13 de junio de 2014

Un poder que tenemos que "Aprender todos"


¡El sistema educativo es una desastre! ¡No permite, no deja, está anticuado, no.....! 

¿Cuantas de estas expresiones has oído en tu entorno familiar o laboral? ¡Muchas! Y seguro que muchas veces también salidas de tu boca. La inercia, la más fuerte energía de la naturaleza, nos lleva a quedarnos como un disco rallado perdidos en la queja, un espacio vital donde, sin darnos cuenta, estamos cediendo nuestro poder a otros y llenándonos de pesos e incapacidad para cambiar nada, pues siempre hay un orden más grande al que le damos todos nuestros recursos. Solo nos queda la protesta, la esclava retahíla de frases que un día tras otro nos anulan.

En las familias y en la escuela vemos como los niños piden a su manera un cambio, ¡un cambio ya! Ellos necesitan que el colegio sea mucho más que un repartidor uniforme de contenidos; necesitan llevar sus emociones y que ésta sea una sitio de expresión, de búsqueda activa, de creación e inspiración.

Pero sobre todo buscan adultos sólidos, que sean el referente que ellos necesitan para crecer con confianza. Buscan verdades y certezas que solo les podemos dar nosotros y que igualmente son nuestra conquista cotidiana. 

Ante esta petición podemos hacer dos cosas:

- Mirar para otro lado, escondernos, negar nuestra invalidez por dolorosa o decirles que hay un mundo ahí afuera que nos imposibilita darles eso, transmitiéndoles mensajes como, no puedo, es imposible, ya me gustaría a mi, la vida es otra cosa, no hay nada que hacer.....Queja e invalidez.

- O remangarse y recuperar el propio poder personal que no cedemos a nadie. Toca mojarse como padre y como profesor y buscar valiente y humildemente con ellos una nueva forma de aprender en el aula; toca re-visarse, re-mirarse y re-inventarse. Toca volverse a crear, pero esta vez a la medida de uno mismo para encontrar lo más auténtico y libre.

No es fácil, es verdad, pero no es imposible. De hecho es un terreno pendiente de conquistar por los adultos en todo tipo de entornos. Ahora la universal crisis educativa; nos deja más posibilidades que nunca pues, cuando todo está perdido, todo está por ganarse. 

Este es un aprendizaje pendiente para todos y no podremos educar ciudadanos libres si no nos hacemos profesores y padres libres, que lleven todas sus ofertas a los que empiezan a vivir. El propio poder personal, el gran poder interno que nos habita a todos y cada uno de nosotros, es nuestro y solo nuestro y se ejercita como un músculo, poco a poco y día a día; sabiendo que el beneficio es incuestionable.

El sistema educativo se cambia desde abajo, poco a poco, con confianza, valentía, responsabilidad y paciencia; valiosas actitudes que nos van a llevar donde queramos. Hay una nueva forma de ser y de estar en el mundo que solo se muestra cuando los adultos dejamos nuestros limites y miedos a un lado y recuperamos lo que nadie puede quitarnos. Tu familia y tu aula son tus espacios de poder personal y en ti está hacer de ellos un terreno nutritivo, inspirador y ejemplar para tus hijos y alumnos. Ellos se lo merecen y nosotros también.

Marina Escalona



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